Carta para el miedo

Carta para el miedo

Redactar una carta para el miedo es una excelente forma de enfrentarnos a él. El miedo excesivo puede paralizarnos y bloquearnos, impidiéndonos actuar o disfrutar de los buenos momentos de la vida. Cuando no existe un causa real o inmediata, esos temores nos producen ansiedad, estrés y mucho malestar.

Hace algunos años yo me sentía de esa manera. Vivía llena de temores, imaginando un futuro catastrófico y doloroso para mí. Lo peor de todo es que esos miedos casi nunca se cumplían, y cuando esporádicamente sí ocurría aquello que me temía, nunca era tan malo o terrible como yo lo había imaginado.

Manejar el temor puede resultar complicado cuando no tenemos las herramientas adecuadas. Esos miedos parecen apoderarse de nuestra mente y a veces no podemos pensar en otra cosa. Tratar desesperadamente de controlar los pensamientos en un momento así es casi una tarea imposible, porque nos sentimos presas fáciles de esos pensamientos y emociones descontrolados.

Sin embargo, cuando comprendemos lo que nos está ocurriendo el reto se vuelve más fácil. El temor se genera primero en nuestra mente, no en nuestras emociones: pensamos en que algo terrible ocurrirá, y por tanto, generamos sentimientos de temor ante esa posibilidad que nos estamos imaginando. Es por ello que lo más importante es aprender a escuchar esos pensamientos que nos generan temor, y para eso sirve la carta para el miedo.

¿Por qué sentimos miedo?

El temor es un mecanismo de defensa natural del ser humano. La función biológica del miedo es protegernos de los peligros. Por ejemplo, si no tuviésemos miedo de lastimarnos, probablemente seríamos imprudentes en situaciones como asomarnos a ventanales de gran altura sin precaución, o cruzar la calle sin mirar bien a los lados. Es decir, el miedo a sufrir heridas y daño físico nos protege porque condiciona nuestra conducta. Y esto puede aplicarse a muchos de los temores que sentimos.

Sin embargo, los temores pueden descontrolarse, y terminar convirtiéndose en temores irracionales. A veces tenemos miedo de situaciones que aún no han ocurrido o que tienen muy poca probabilidad de ocurrir. De ese modo, el miedo se convierte en algo que nos paraliza.

Ahora bien, debes saber que el temor no pierde su carácter protector aún cuando se pueda descontrolar. Imagina que tú sientes miedo de, por ejemplo, iniciar un negocio. Tal vez sientas ese miedo tan intenso porque aún te falte dar ciertos pasos para estar preparado. Tal vez te falten conocimientos sobre algún aspecto del negocio, o tal vez sientas que aún debes pulir tu idea.

El caso es que el miedo suele avisarnos de que algo no anda bien. Puede ser que se trate de miedos reales (que el producto no esté listo o que te falten conocimientos), o puede tratarse de temores distorsionados (el producto está perfecto, te has capacitado lo suficiente). La diferencia es que en el segundo de los casos puedes estar sintiendo miedo porque te falte confianza en ti mismo.

Es por eso que cuando sentimos miedo debemos prestar atención al por qué de ese sentimiento, ya que suele alertarnos de algo. Siguiendo el ejemplo anterior, es probable que ese miedo disminuya o bien cuando el producto y nuestra capacitación sean óptimos, o bien cuando nos sintamos más seguros de nosotros mismos para emprender el proyecto de negocio.

Cómo puede ayudarte la escritura terapéutica

Una de las bondades de la Escritura Terapéutica es que consigue conectarnos de manera sencilla y espontánea con nuestras creencias más profundas. Gracias a esta técnica podemos conectar con nuestro subconsciente. Eso es una enorme ventaja porque normalmente es difícil escuchar qué pensamientos automáticos tenemos durante el día.

Los temores suelen presentarse disfrazados de pensamientos automáticos que son difíciles de detectar. Suelen estar acompañados de creencias que también son inconscientes, y por tanto la mayoría de las veces no nos damos cuenta de que están ahí. Por eso, es necesario recurrir a herramientas que nos permitan obtener información del subconsciente, para poder conocernos más en profundidad y comprender lo que realmente pasa dentro de nosotros.

Carta para el miedo

¿Cómo escribir una carta a uno de tus miedos?

Paso 1

Para realizar la carta para el miedo vamos a necesitar lápiz y papel, y escoger un momento en el que podamos estar tranquilos y a solas. En estado de relajación, vamos a escoger un único miedo con el cual queramos trabajar. Si te sientes fuerte para trabajar con un temor intenso o una fobia, hazlo, pero si no te sientes tan fuerte, escoge un temor que tenga menos intensidad, es decir, que sea más pequeño y fácil de manejar.

Paso 2

En este paso vamos a desahogar nuestras emociones. ¿Qué quisieras decirle a ese temor que te roba tu bienestar? ¿Se trata de un temor a una situación que aún no ha ocurrido? ¿Crees que vale la pena malgastar tanta energía en temer algo que ni siquiera sabes si ocurrirá? Escríbelo.

En este paso hazte todas las preguntas que quieras, escribe todo lo que necesites hasta que sientas que te has desahogado bastante. ¿Cómo te hace sentir ese miedo? ¿De dónde crees que proviene? ¿Por qué crees que se produce? ¿Crees que es un temor que te protege, o por el contrario te obstaculiza?

Paso 3

Cuando sientas que ya te has desahogado lo suficiente en tu carta, detén la escritura y lee lo que has anotado. Al hacerlo, tomarás un poco de distancia emocional y leerás todo con algo más de objetividad. Esto se debe a que has desahogado previamente todo tu malestar.

En este punto, piensa si ese temor pudo haberte protegido en el pasado. ¿Estabas preparado en el pasado para enfrentar ese miedo? ¿Crees que de haberlo confrontado hubieses podido superarlo? Hazte preguntas y anota todas tus conclusiones. El propósito de este paso es que te reconcilies con la idea de que sentir miedo es normal. Además, puede ser que gracias a ello te hayas evitado un sufrimiento mayor. Considera esa posibilidad y anota lo que piensas al respecto.

Paso 4

En este paso del ejercicio pregúntate por qué quieres confrontar ese miedo en este momento de tu vida. ¿Tal vez se deba a que estás cansado de llevarlo a cuestas? ¿Sientes que quieres liberarte de él de una vez por todas? ¿Crees que ha llegado el momento de enfrentar ese temor y superarlo? Tal vez ahora te sientas más fuerte como para hacerle frente.

Paso 5

Escribe cómo podrías ir superando ese temor con acciones concretas. Haz una lluvia de ideas. Se trata de que consigas determinar cuál sería el primer paso para dejar atrás el temor. Siguiendo el ejemplo anterior, puedes simplemente investigar si tu idea de proyecto es viable: ese sería el paso uno.

Puedes ir determinando los pasos a seguir haciendo una pequeña lista dentro de la carta para el miedo. ¿Sientes temor de ir a la Cámara de Comercio para preguntar cómo constituir tu empresa? Entonces anota esa acción en tu lista. Enfócate especialmente en lo que te de miedo, para que vayas paso a paso realizando esas actividades. Mi recomendación es que escojas pasos pequeños para comenzar, y que vayas dando pasos mayores solo cuando hayas conquistado los pequeños.

Cuando termines el ejercicio tendrás una nueva comprensión del miedo y una visión más objetiva. Esta nueva visión va a ayudarte a enfrentar tu miedo con una actitud renovada, y seguramente esto te de más fuerza para plantarle cara. No te desanimes si al principio te cuesta dar los pasos, persevera y relee tu carta para el miedo cada vez que lo necesites: eso no solo te motivará sino que te dará herramientas muy útiles para tener éxito.

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