Pensamiento rigido vs. pensamiento flexible – Día 7 Reto Autoestima

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A todos nos ha ocurrido: nos formamos un pensamiento rigido y unas expectativas acerca de personas o sucesos, pero estas no siempre se ven cumplidas. Cuando esas aspiraciones no ocurren como pensábamos que sería, sentimos frustración, rabia, ansiedad o tristeza. Es normal sentir todo esto cuando no se cumplen nuestros anhelos, pero es importante verificar primero si se trataba de expectativas realistas.

Lo mismo nos ocurre cuando empezamos a generarnos una serie de creencias acerca de cómo deberían ser las personas o las situaciones que nos ocurren. Este tipo de pensamiento rigido nos lleva a generar una serie de ideas que nos llevan a ser inflexibles.

Cómo nos afecta el pensamiento rigido: mi experiencia

Muchas veces nuestros propios pensamientos son los que nos ocasionan malestar innecesario, debido a que sufrimos porque algo no es como nosotros pensamos que debería ser. Esto nos está indicando, por una parte, que tenemos dificultad para aceptar la realidad como es. Tal vez tenemos baja tolerancia a la frustración, como me pasaba a mí. Cuando sentía frustración me dolía tanto esa sensación de decepción que muchas veces eso me frenaba para vivir cosas nuevas, o para luchar por los sueños que tenía. Constantemente pensaba: «¿Y si me sale mal? No soportaría la frustración».

Todo esto me ocurría porque mis pensamientos estaban concentrados en cómo deberían ser las cosas, porque en mi caso esa era una manera de protegerme de la frustración. Es decir, si las situaciones resultaban como yo quería que fuesen, no sentiría frustración. Aquello tenía lógica en mi mente, pero la realidad nunca es 100% como nosotros deseamos que sea.

Recuerdo con mucho cariño a un gran amigo que tuve, quien siempre me decía que dejara a «Y si» de lado y me lanzara a perseguir las cosas que quería. En ese momento sus palabras me ocasionaban temor, sentía que no era capaz de desembarazarme de esos pensamientos o del miedo a la frustración. Sin embargo ahora me doy cuenta de que él tenía razón: no he encontrado una manera más satisfactoria de vivir que apegarme a un pensamiento flexible, y simplemente aceptar las cosas así como son.

Dejar de lado todos nuestros pensamientos acerca de cómo deberían ser las situaciones de nuestra vida o las personas alrededor es una buena idea. Especialmente cuando todos esos «debería» están dirigidos a nosotros mismos, a ser de una forma diferente de la que somos. Cuando albergamos este tipo de pensamientos esperamos cosas que no ocurren en la realidad. Esta experiencia solo puede producirnos frustración, ansiedad y tristeza. Y si somos nosotros mismos quienes no cumplimos con ese deber ser, eso además disminuye nuestra autoestima.

Superar el pensamiento rigido

De dónde provienen esos pensamientos

Vamos a concentrarnos en el pensamiento rigido que tenemos de cómo deberíamos ser nosotros. Es importante que tomemos en cuenta de dónde provienen esos pensamientos. Sí, pueden provenir del ambiente, de la sociedad o pueden haber sido transmitidos por nuestros mayores cuando éramos niños. Sin embargo, esas creencias siguen con nosotros hoy en día, y si queremos mejorar este aspecto, debemos escuchar lo que nos estamos diciendo en nuestro diálogo cotidiano que nos lleva a pensar de esa manera.

Por una parte este tipo de pensamiento rígido puede provenir de auto exigencias muy elevadas que nos hacemos. Si este es tu caso, es necesario que revises aquello que te estás exigiendo, porque tal vez se trate de expectativas poco realistas acerca de ti mismo. Si te cuesta mucho conseguir aquello que tú piensas que «deberías» conseguir, o si te produce frustración, ansiedad o estrés el tratar de ser como crees que «deberías» ser, es hora de que revises cuáles son los aspectos en los cuales te estás haciendo exigencias enormes que no te traen bienestar.

Cuando pensamos de esta manera, es muy común creer que somos deficientes o que no somos capaces de conseguir las cosas que deseamos. Tal vez el problema aquí no sea tu supuesta falta de capacidades, sino que tu nivel de exigencia para contigo mismo es demasiado elevado. Haz el esfuerzo de escucharte para ayudarte a determinar con mayor objetividad cuáles son tus límites. Recuerda lo que hiciste durante el Día 5 del Reto Autoestima.

Por otra parte estos conceptos de tipo «debería ser» pueden provenir de que nos estamos dejando presionar por factores externos. Las opiniones externas de cómo deberíamos ser nosotros o cómo deberíamos conducirnos en nuestra vida pueden hacer mucho daño, especialmente cuando nos afecta demasiado lo que piensen los demás. Centrarnos en nosotros mismos y en nuestras propias necesidades supone un esfuerzo, pero créeme que valdrá la pena. Recuerda que vivir cumpliendo las expectativas ajenas es mucho más difícil y frustrante que vivir cumpliendo las propias.

Como eliminar el pensamiento rigido

Pensamiento rigido versus pensamiento flexible

El pensamiento rígido es el que nos impone cómo deberían de ser las cosas. Si creemos que todo debe ser de una única manera, nos estamos perdiendo de un amplio abanico de posibilidades, dentro de las cuales probablemente haya algunas que nos harían mucho más felices que la única que tenemos en mente. Por supuesto que también habrá algunas otras que nos harían más desdichados, pero eso lo veremos más adelante. Lo que quiero que veas por ahora es que no existe una única opción correcta y precisa, sino que podemos abrir la mente a muchas otras posibilidades.

El pensamiento flexible nos ayuda en esta tarea. A través de una forma de pensar más relajada podemos llegar a nuevas conclusiones. Y lo mejor: podemos aceptar las realidades como son, a las demás personas con sus defectos y virtudes, y a nosotros mismos a pesar de nuestros defectos, eliminando así de forma natural esos «debería» que nos han ocasionado tanto malestar.

Para tener pensamiento flexible es necesario estar dispuestos a cambiar nuestros paradigmas si es necesario. Debemos estar dispuestos al menos a revisarlos, a descartar que existan otras posibilidades que nos traigan mayores satisfacciones y bienestar. Y si encontramos esas posibilidades, no debemos tener miedo de cambiar nuestros conceptos y nuestra forma de pensar.

La magia del pensamiento flexible es que nos permite ejercitar nuestra creatividad. De esta forma cuando nos encontremos de frente con alguna de esas posibilidades que nos trae malestar, podremos idear soluciones creativas que se ajusten a nosotros y a la situación en particular.

Ejercicio para eliminar el pensamiento rigido

Te invito a reflexionar acerca de lo que te esté ocasionando malestar en este particular. Colocar tus pensamientos por escrito te ayudará a darles una estructura y a organizarlos mejor. Una vez detectes de dónde proviene tu malestar, escribe cómo piensas que «debería» ser eso que te aqueja.

¿Ya lo escribiste? Muy bien, ahora es el momento de hacerte preguntas al respecto. ¿Es realista tu forma de pensar? ¿Es viable que las situaciones (o las personas, o tú mismo) sean cómo piensas? ¿Crees que podría ser de otra manera, más saludable para ti? ¿Tienes control sobre eso que te preocupa?

Hecho este análisis, debes tomar con responsabilidad una decisión: elige si prefieres quedarte como estás o si ya empiezas a ver las cosas de una manera más objetiva, que te permita hacer el cambio que necesitas. Tal vez sea tiempo de cambiar ese pensamiento rígido por uno más flexible y que se adapte mejor a ti y a tus circunstancias.

Eso sí, busca siempre aquello que te aporte bienestar, nada de escribir: «No puedo cambiar a mi novio cuando me grita, así que me conformo y dejo de intentarlo», porque el resultado de algo así no es tu bienestar. Una sugerencia podría ser: «No puedo cambiar a mi novio cuando me grita, así que mejor reviso qué es lo que me mantiene inmersa en una relación que me ocasiona malestar».

Para cada pensamiento rígido que detectes busca siempre un sustituto saludable y más flexible, esa es la norma de este ejercicio. Sabrás que el nuevo pensamiento es más saludable porque no te transmitirá la misma sensación de desasosiego o de ansiedad, sino que sentirás un alivio, como si te quitases un peso de encima.

Y es que en verdad nos estamos quitando un peso de la espalda al cambiar nuestro pensamiento rigido. Recuerda siempre escucharte primero, darte espacio para equivocarte y para aceptar las realidades. Eso no significa tener que conformarse con esas realidades, todo lo contrario: significa ver las cosas como son para poder tomar decisiones que te lleven a disfrutar de un mayor bienestar.

Pensamiento rigido vs pensamiento flexible

1 comentario en “Pensamiento rigido tipo «debería» – Día 7 Reto Autoestima”

  1. Es cierto lo que dices, si aceptamos las situaciones y a las personas como son (incluyèndonos), en lugar de como creemos que deberían ser; vamos a ser màs flexibles y por lo tanto a no esperar tanto de los demás, ni de nosotros mismos. Tenemos que aceptar nuestras limitaciones y las de los demás y al reducir nuestras expectativas de cómo deberíamos actuar o lo que los demás deberían o no hacer ( lo cual està fuera de nuestro control),nos vamos a frustrar menos y a disfrutar màs de nuevas situaciones (realidad).
    Por ejemplo, yo querìa que mi esposo fuera màs expresivo con sus emociones, y lo llevaba a situaciones que lo único que hacían era que èl las reprimiera màs. Hasta que aprendì que èl tenía formas diferentes a las mìas de expresarlas y que no estaba mal que èl fuera màs racional y que ambos nos podìamos complementar.
    Saludos

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