Día 10: Primero tu bienestar

Reto Autoestima Alleria Bienestar

Uno de los mayores obstáculos que encontré cuando tomé la decisión de pensar en mi misma fue la creencia de que hacerlo era egoísta. Durante mucho tiempo se ha creído que lo primero deben ser siempre las obligaciones contraídas con los demás, abandonando al último lugar nuestras propias necesidades. Pero eso no debe ser así necesariamente.

Cuando nos amamos a nosotros mismos aprendemos a dar el justo valor a nuestras necesidades. Y no se trata de desatender nuestras obligaciones o responsabilidades, pero sí implica que le demos a nuestro bienestar la importancia que merece. Darnos prioridad es una forma de querernos y de respetarnos. Esto es importante cuando se trata de tomar decisiones o de organizar nuestro tiempo. También cuando debemos ser productivos o cumplir con obligaciones contraídas con las personas a nuestro alrededor.

¿Cómo aprender a pensar en nosotros mismos?

El secreto para aplicar esta estrategia con éxito es encontrar el justo equilibrio. Por ejemplo, si somos madres está claro que no podemos priorizar el hecho de ir al salón de belleza que el cuidado de nuestros hijos. Sin embargo, muchas mujeres decidimos olvidarnos por completo de nuestras necesidades, y ponemos como único objetivo de nuestras vidas el bienestar de nuestros pequeños.

Al hacer esto estamos llevando esta situación a un extremo que no nos beneficia, y que a largo plazo tampoco les beneficiará a ellos. Puede que socialmente esté bien visto ser madres 24/7, pero la realidad es que es una estrategia insostenible a largo plazo.

Ningún cuidador puede olvidarse de sí mismo para ocuparse de los demás. De hecho, los profesionales como psicólogos, médicos, bomberos o socorristas son entrenados para ponerse a salvo a sí mismos antes de atender a otros. Esto tiene una razón de ser que puede aplicarse en la vida cotidiana.

Pensar en mi mismo para poder pensar en otros

Solo cuando nosotros estamos bien podemos ayudar y cuidar de los demás. Eso es lo que nos enseñan en la universidad a los futuros psicólogos: a poner nuestra salud mental como una prioridad que nos permitirá atender a los pacientes. ¿Qué pasa cuando hacemos lo contrario? Que descuidarnos nos lleva a disminuir nuestra capacidad de cuidar de otros porque disminuye nuestro bienestar, nuestra autoestima y nuestra productividad. También nos llena de estrés y ansiedad, además de que nos incapacita para cubrir nuestras necesidades.

Otro ejemplo es el de anteponer siempre el trabajo que nos sustenta económicamente. Es obvio que hay momentos en los cuales no podemos tomarnos esas vacaciones que tanto ansiamos porque tenemos que trabajar. Habrá momentos en los que quisiéramos estar con nuestra familia en lugar de en la oficina y no podremos hacerlo.

Sin embargo pregúntate con cuánta frecuencia te ocurren situaciones como estas. ¿Pasas la mayor parte de tu vida trabajando y compartes poco con tus seres queridos? ¿Te sientes estresado constantemente por el trabajo? ¿No tienes tiempo de sentarte a comer tranquilo, de hacer algo de ejercicio, de tomarte media hora para despejar tu mente? Si esto te suena conocido puede ser un indicio de que estás dejando tus necesidades de lado.

Pensar en mi mismo Reto autoestima

La solución está en el equilibrio

Quiero dejarte muy claro que no se trata de convertirnos en personas egoístas y llevarnos las cosas al otro extremo. El «primero yo y segundo yo» no te va a llevar muy lejos, créeme, el» pensar en mi mismo» pero de forma egoísta o desconsiderada. Tampoco se trata de tomar decisiones que nos perjudiquen o que perjudiquen a nuestro entorno. Se trata de poner cada aspecto de nuestra vida en una balanza y crear nuevas estrategias que nos permitan dedicar tiempo a todos esos aspectos. Sí, incluyendo el aspecto de cuidar de ti mismo.

¿Cuál es la mejor solución ante esta situación? En el equilibrio está la clave. Por ejemplo, como madres no antepondremos ir al salón de belleza que cuidar de nuestros hijos. Sin embargo con organización podremos apartar un par de horas durante el fin de semana para regalarnos ese momento. Tal vez podamos dejar a los niños con un familiar, acudir a un salón de belleza con servicio de guardería, o aprovechar cuando llevamos a los pequeños a sus actividades. De esta forma no estaremos desatendiendo las necesidades de nuestros hijos y tampoco las nuestras, ya que lo habremos planificado con antelación.

Si estás trabajando demasiado, deténte un instante y piensa por qué aceptaste ese trabajo en primer lugar. Puede tratarse de un trabajo que realmente amas hacer, en ese caso revisa dónde estás fallando. Si no tienes tiempo para ti o si siempre estás estresado, es evidente que no estás haciendo un buen manejo de tu tiempo. También puede deberse a que no estás tomando en cuenta tus necesidades en lo absoluto. Revisa qué es lo que ocurre, y busca una forma sostenible a largo plazo en la que puedas ocuparte un poco más de tu bienestar.

Darnos prioridad a veces requiere de una estrategia inteligente que nos permita cubrir nuestras necesidades. Tal vez sea incómodo al principio, pero créeme que es necesario hacerlo. Cada minuto de tu día que inviertas en ti te aportará beneficios increíbles. Empezarás a sentirte de mejor humor y tendrás mejor disposición para enfrentar los problemas. Los niveles de estrés y ansiedad bajarán, y los niveles de autoestima y bienestar aumentarán.

Pensar en mi Alleria Bienestar

Ejercicio para aprender a pensar en mí mismo

Para desarrollar nuestra autoestima es necesario que nos demos la importancia que merecemos. El ejercicio de «pensar en mi mismo» nos dará un espacio para pensar en nuestras necesidades.

Paso 1: Crea una lista con tus necesidades

Crea una lista con esas necesidades, y clasifícala en varias categorías. Por ejemplo, necesidades físicas (alimentación, vestido, ejercicio, salud, cuidado personal). Necesidades emocionales y psicológicas (bienestar, paz, armonía, cero estrés). Necesidades económicas y laborales (trabajo estable, negocio propio, organización de las finanzas). Necesidades sociales (familia, amigos, vida social, entretenimiento). Crea tantas categorías como necesites, y cuando tengas toda la información clasificada, reflexiona si estás cubriendo con lo que has escrito.

Paso 2: Reflexiona sobre tu lista

Es evidente que hay asuntos más urgentes que otros, como la economía o la salud. Sin embargo, todas son importantes. Aunque dediques más tiempo a esos asuntos urgentes, es necesario que te organices para cubrir todos los aspectos de tu vida que requieren atención. Esto forma parte de un trabajo y un esfuerzo activo para conseguir mayor bienestar para ti. Y mientras mejor estés tú, mejores serán cada uno de esos aspectos de tu vida que colocaste en tu lista.

Si detectas que no te estás ocupando como quisieras de alguno de los aspectos de tu lista, es el momento de empezar a efectuar cambios. Diseña una estrategia que te permita dedicarte un poco más a los aspectos que tienes descuidados. Por ejemplo, si no te ocupas de tus necesidades emocionales y psicológicas, organiza el tiempo para ello. Puedes elegir meditar, leer un buen libro de autoterapia o dedicarte a una actividad que te ayude a alcanzar eso que colocaste en tu lista.

Paso 3: Busca soluciones creativas

No te abrumes porque veas que la lista es muy larga, ya que con una estrategia adecuada podrás ocuparte de todo ello sin estresarte. Recuerda que en esa lista habrás anotado aquellas necesidades de las que ya te ocupas, así que eso reduce el número de asuntos por atender. En segundo lugar, no te tomará más de 30 minutos leer un libro por las noches, o jugar un ratito con tus hijos. Si tu lista es larga tal vez sientas agobio de sentir que debes atender todo eso. Para aliviar esa sensación, coloca al lado de cada cosa el tiempo que puede llevarte esa actividad, y así te sentirás menos presionado. No todas las actividades que anotaste serán para hacerlas a diario, eso también debes tomarlo en cuenta para organizarte mejor.

Y si aún así te sientes abrumado ante la lista, entonces escoge una sola de esas necesidades desatendidas, y dedícate a atender solo esa. Mejor si escoges la más urgente o la que te cause mayor malestar. Es decir, agrega esa actividad a tu rutina, hasta que consigas organizarte para incluir otra de las necesidades desatendidas. Ve de a poco, y cada vez que te sientas más fuerte o capaz de asumir una nueva, evalúa como incluirla en tu vida.

Conseguir aumentar nuestra autoestima es más una decisión personal. Es decidir empezar a querernos y fomentar las actitudes y hábitos que nos permitirán sentirnos mejor con nosotros mismos. Quizá al principio te cueste implementarlo, pero con el tiempo te acostumbrarás y convertirás en parte de tu rutina el ejercicio «pensar en mi mismo».

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