¿Por qué vivir sin perfeccionismo?

Perfeccionismo

Si te estás preguntando cómo dejar de ser un perfeccionista, seguramente ya hayas tenido alguna experiencia negativa con este tema. La tendencia al perfeccionismo nos produce desasosiego y culpa, además de inseguridad emocional, ya que inconscientemente creemos que nuestra valía personal depende de qué tan perfectos seamos o de cuán perfecto sea siempre nuestro desempeño.

Cuando hablamos de la perfección debemos ser conscientes de que esta no existe en primer lugar. Por tanto, al desear ser perfectos y pretender no cometer errores, nos estamos exponiendo a sentimientos de frustración, ya que nunca lo conseguiremos.

Yo misma fui muy exigente conmigo hace algunos años. Podía pasar horas o días pensando en los detalles que debía haber hecho mejor, y sintiendo que todo lo que hacía era insuficiente. Todo esto me producía un enorme malestar emocional, y no sabía como sentirme bien conmigo misma. Cuando comprendí la relación entre el perfeccionismo y mi autoestima, las cosas empezaron a mejorar.

Exigencias demasiado elevadas en el perfeccionismo

Cuando somos perfeccionistas nos estamos exponiendo a una serie de dificultades provenientes de un sin número de exigencias desmesuradas. Esa actitud nos produce malestar, especialmente cuando comprobamos una y otra vez que esté todo perfecto. La perfección no existe, y por ello cada una de esas comprobaciones nos va a mostrar siempre algún nuevo detalle que quedó sin perfeccionar.

Estas comprobaciones constantes pueden desembocar en un pensamiento rígido o distorsionado de tipo todo o nada. Es decir: si no es perfecto, eso quiere decir que no vale nada.

Bloqueos y parálisis

Podemos llegar incluso a dejar de intentar cambios o huir de situaciones en las que sea necesario demostrar nuestra valía, talentos, etc. Esto puede ocurrir por varias razones. La primera de ellas es que inconscientemente no deseamos someternos al estrés que nuestro perfeccionismo nos produce.

La segunda razón puede ser la llamada parálisis por análisis: damos demasiadas vueltas a cada idea antes de ejecutarla, esperando tener todo previsto, esperando encontrar el momento perfecto, esperando que cada decisión que tomemos sea perfecta.

De tanto analizar convertimos los proyectos o tareas en cuestiones demasiado grandes. Además, nos sentimos presionados a cuidar de demasiados detalles, muchos de los cuales escapan a nuestro control. De esta forma, nos paralizamos, no actuamos, y adquirimos conductas que nos llevan a evitar las tareas.

Perfeccionismo

Inseguridad emocional

La inseguridad emocional es una de las más grandes desventajas que conlleva ser un perfeccionista, porque no sabemos como dejar de ser inseguros. Muchas veces esa búsqueda incansable de perfección se debe a que no nos sentimos seguros de nosotros mismos. Por tanto somos incapaces de presentar un trabajo o un proyecto hasta que nos aseguramos que esté perfecto.

Al no confiar demasiado en nuestros talentos o en nuestra capacidad de respuesta, nos convertimos en inspectores que escudriñan hasta el último detalle de todo cuanto hacemos. El problema de este tipo de conductas es que no conseguimos sentirnos más seguros de nosotros mismos aún cuando hemos hecho un sin número de revisiones.

La seguridad en uno mismo nace de una autoestima elevada y estable. Cuando nos comportamos de forma perfeccionista, en cambio, nos producimos mayor sensación de inseguridad, ya que dependemos de que los resultados no tengan ningún defecto para sentirnos relativamente seguros. Sin embargo, siempre habrá algún detalle más que podamos corregir en una cadena sin fin que nunca nos producirá auténtica sensación de seguridad.

Baja autoestima y perfeccionismo

Una de las características de una baja autoestima es el hecho de no aceptarnos como somos. La incapacidad de vivir satisfechos con nosotros mismos nos produce sentimientos de que valemos poco, o al menos no tanto como otras personas. Todo esto puede hacer que nos sintamos presionados por nosotros mismos para no cometer errores.

Una autoestima baja suele ser causa y a la vez consecuencia del perfeccionismo: ambos generan un círculo vicioso. Mientras más baja es nuestra autoestima, menos sentimos seguridad en nosotros mismos, lo que puede llevarnos al perfeccionismo en busca de esa seguridad que hemos perdido.

Como nunca podemos alcanzar la perfección, nos sentimos frustrados y ansiosos, lo cual aumenta la inseguridad emocional. Todo esto nos hunde cada vez más en nuestra baja autoestima en un círculo vicioso del cual a veces es muy difícil salir. ¿Sabes si tienes autoestima elevada? No dejes de realizar el Test de autoestima de Rosenberg para averiguarlo. Además, con esta herramienta podrás determinar qué tan satisfecho te sientes contigo mismo.

Frustración y culpabilidad

Las consecuencias de perseguir con insistencia un imposible son los sentimientos de frustración y culpabilidad. Frustración porque da igual lo que hagas: jamás vas a alcanzar tu objetivo. Y culpabilidad porque en lugar de darnos cuenta de que perseguimos un imposible, nos echamos la culpa por no alcanzar la perfección que buscamos.

Como puedes ver, son muchas las razones por las cuales es muy recomendable dejar de buscar la perfección y practicar la aceptación, tanto de nosotros mismos como de las situaciones y personas que nos rodean. Cuando empecé a aceptar que nada de lo que yo hiciera podía ser perfecto, lo primero que sentí fue un gran alivio: me acababa de liberar de una conducta muy pesada, que solo me había dejado frustraciones.

Ahora no me siento paralizada, y soy capaz de iniciar y sostener mis proyectos a lo largo del tiempo sin la necesidad de revisar hasta el más ínfimo detalle. Aprendí que la solución era trabajar mi autoestima y en lugar de la perfección buscar la excelencia, ya que esta última sí era un objetivo alcanzable. De esta manera he perdido la conducta evitativa que tuve en el pasado, y me siento mucho mejor.

Tú también puedes conseguir lo mismo, todos podemos. En mi cuenta personal de Instagram comparto contigo cómo ha sido mi proceso de sanación. Además, he preparado para ti el ejercicio de escritura terapéutica «El frasco casi perfecto», que podrá ayudarte a conseguirlo.

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2 comentarios en “Perfeccionismo no: como liberarse del estrés”

  1. Hola Liliana
    Coincido contigo en que el perfeccionismo no es una cualidad, sino un defecto que nos heredan nuestros padres al sobreexigirnos que destaquemos sobre los demás en nuestra infancia y adolescencia, para sentirse buenos padres ò quizá porque repiten la forma como fueron educados ellos a su vez. Y al mismo tiempo que nos angustia, nos detiene de hacer muchas cosas que podriàmos hacer si no tuviéramos tanto miedo de exponernos al juicio de los demás o incluso al propio. Lo malo es que al no retarnos, nunca vamos a saber de lo que somos capaces y nos estancamos y no avanzamos en lo que queremos lograr. Y sì al elevar nuestra autoestima, ya nos permitimos el error como parte del proceso de avanzar hacia la consecución de nuestras metas.
    Saludos

    1. Hola Silvia, qué bueno tu comentario, estoy muy de acuerdo en todo. El tema con el perfeccionismo es que lo encontramos muy frecuentemente porque es un parámetro socialmente aceptado y muchas veces bien visto, pero como tú dices puede ocasionarnos mucho sufrimiento.

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