Yo si puedo: ejercicio de escritura terapéutica

Yo si puedo Escritura Terapeutica

La sensación de sentirnos inseguros de nuestras capacidades es más común de lo que piensas, y decirnos a nosotros mismos «Yo si puedo» a veces no resulta tan fácil.

Muchas veces damos largas al hecho de tomar decisiones, sentimos temor de los cambios, no establecemos límites por temor de ser rechazados, o nos exigimos demasiado como una manera de asegurarnos que estamos haciendo bien las cosas.

Todas estas cuestiones y otras más están derivadas de una sensación de inseguridad, por la cual no nos sentimos capaces de asumir el control de nosotros mismos o de algunas situaciones de nuestra vida.

El propósito del ejercicio Yo si puedo es el de tomar consciencia de que podemos con mucho más de lo que pensamos. Somos capaces de enfrentar los más diversos problemas y superarlos con éxito, solo es cuestión de aceptar nuestras propias capacidades y creer en nosotros.

Para sentirnos capaces no basta con decirnos que lo somos, hace falta que nos demos cuenta de que de verdad lo somos. Esta acción de darse cuenta se llama en psicología «insight»: es un instante de consciencia plena, que en este caso nos hará sentir que estábamos equivocados al creernos incapaces.

Paso 1

Lo primero que vas a hacer es colocar en tu libreta terapéutica, del 1 al 100, qué tan capaz o incapaz te sientes de afrontar situaciones difíciles. Puede ser: «me siento un 70 % incapaz de afrontar esta o cualquier otra dificultad».

Paso 2

Escribe dificultades o problemas que hayas tenido en el pasado. Haz memoria y encuentra aquellas situaciones difíciles que afrontaste y que superaste con éxito. No importa la índole del asunto, del problema o la situación que afrontaste, lo importante aquí es que la hayas superado.

Paso 3

Al lado de cada una de las situaciones que hayas anotado, coloca aquellas virtudes tuyas y cualidades que te hayan servido para superar esas condiciones. Si se tratase, por ejemplo, de un problema familiar que se pudo superar gracias a que lo supiste manejar, coloca como una virtud «una buena capacidad de resolución», «paciencia», «mano izquierda» o «inteligencia».

Paso 4

Toma consciencia de que todas esas cualidades siguen dentro de ti, y están listas para ayudarte en cualquier nueva situación que se te presente. Dentro de ti tienes una serie de virtudes que, al aceptar como propias, te permitirán generar estrategias para afrontar futuras dificultades.

Volviendo al ejemplo anterior, puedes recurrir a tu «buena capacidad de resolución» para resolver un problema con un compañero de la oficina, así como con esa cualidad resolviste un problema familiar en el pasado.

Paso 5

Termina tu ejercicio de escritura terapéutica alrededor de la idea de que, si pudiste en el pasado, también puedes ahora y podrás en el futuro. Escribe la frase «Yo si puedo». Reconoce en ti tus cualidades, y agradece que te han ayudado.

¿Recuerdas ese número del 1 al 100 que colocaste al principio? Ahora que has tomado consciencia de esas capacidades que te han servido antes, ¿crees que te sientes más capaz? ¿Qué número te pondrías ahora?

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